En este período hay que tener muy en cuenta la etapa evolutiva en las que se encuentra el niño. Esto nos ayuda diferenciar si el desarrollo evolutivo con respecto a la adaptación escolar, social o personal es el adecuado o hay comportamientos que no son adecuados para su grupo de edad.

Los problemas que se pueden encontrar son:

Ansiedad: miedos y fobias.

La ansiedad es algo adaptativo y funcional, debido a que nos mantiene a alerta y mejora nuestro rendimiento. El problema viene cuando la ansiedad es excesiva y deja de ser funcional. En lugar de mejorar nuestro rendimiento nos hace sentirnos desbordados y sin saber por dónde empezar.

Cuando la respuesta de ansiedad está asociada a algo especifico es cuando hablamos de miedo. Cuando son pequeños muchos de los miedos van desapareciendo cuando se van cumpliendo años.

Los miedos que podemos encontrar son: animales, daños físicos, oscuridad, tormentas, extraños, escuela, relaciones sociales, muerte…

Si estos miedos persisten, evitan las situaciones temidas, persiste durante largos periodo de tiempo y no corresponde a la edad pasan a ser fobias.

Déficit de atención.

Se observa en los niños distriabilidad, falta de concentración, dificultad para mantener la atención y forma desorganizada a la hora de organizar y enfocar las tareas. Por otro lado, hay niños que, aunque cambien los focos atencionales consiguen codificar y procesar la información de manera correcta.

Por ello, es importante destacar que hay dos tipos de déficit de atención:

  • Déficit calidad atencional: tienen dificultades para identificar los estímulos relevantes y no se suelen fijar en los detalles.
  • Déficit de atención sostenida: presenta frecuentes cambios de atención a los estímulos, pero llegan a procesar la información de manera correcta.

Hiperactividad.

La mayoría de los niños se suelen levantar, no aguantan sentados en clase, molestan a los compañeros, cambian mucho de postura… Sobre todo, pasan estas cosas cuando los niños suelen estar aburridos, bien sea en clase o en casa.

Cuando estos comportamientos se mantienen en el tiempo y cada vez son más inapropiados en relación con la edad y en las situaciones en la que se encuentra. Además, tiene consecuencias negativas a nivel social, escolar y familiar, tanto para el niño como para sus padres. Es cuando nos encontramos un comportamiento hiperactivo en el niño.

Problemas con la autonomía.

El desarrollo de la autonomía es un objetivo prioritario en la educación del niño. Un niño es autónomo cuando puede realizar las tareas y actividades de su día a día y propias de su edad.

Cuando estos hábitos no se están adquiriendo adecuadamente, los niños pueden presentar problemas de aprendizaje. Además, esto también puede afectar a su socialización y a su autoestima.

Problemas con la lectoescritura.

La lectura está en la base de todas las áreas curriculares, por lo tanto, si el aprendizaje falla en esta área las demás se verán afectadas. Por ejemplo, si la comprensión está afectada a la hora de hacer los problemas en matemáticas tendrán más dificultades que otros niños.

Las señales de alerta que podemos encontrar es la tardanza en la adquisición del lenguaje, que lea más despacio que sus compañeros de clase, que se inventen las palabras…

Las señales de alerta en la escritura pueden ser alteración a la hora de escribir letras, confusión de fonemas muy parecidas, torpeza y mala coordinación motriz, múltiples errores a la hora de escribir…

Problemas de adaptación escolar y aprendizaje.

La escuela es uno de los entornos principales de los niños, pasan muchas horas allí y comparten muchas horas con otros niños. Por lo tanto, es importante tener en cuenta este medio y hacerlo agradable para cada niño.

Cuando vemos que un niño suspende casi todas las asignaturas y dedica muchas horas de estudio, no quiere ir a la escuela, no hace las tareas ni trabajos… Nos podemos encontrar con que el niño tenga problemas de aprendizaje o la metodología de la escuela no sea la adecuada para el niño.

Lo importante en estos casos es hacer una adecuada evaluación y coordinarse con el centro educativo para poder hacer las adaptaciones adecuadas. Hay que tener en cuenta que todos estos factores pueden influir en la autoestima y motivación del niño.

Problemas de alimentación.

Lo más habitual en esta etapa es que los niños no tomen ciertos alimentos porque son nuevos para ellos y son más reacios a probar cosas nuevas. También, pueden llegar a probarlas, pero por su textura, olor y sabor no quieren volver a tomarlo. Si esto persiste en el tiempo y ocurre con la mayoría de los alimentos y observamos que el niño está perdiendo peso, necesita complementos nutricionales… es cuando podemos estar ante un problema. 

También, podemos encontrar el caso contrario que haya una sobrealimentación y esto cause sobrepeso en edades tempranas.

Por otro lado, es algo común que los niños más pequeños se lleven cualquier cosa a la boca, ya que es un modo de que ellos exploren y conozcan el medio que les rodea. El problema es si esto persiste después de los dos años y no solo se los lleva a la boca si no que ingiere esas sustancias nocivas.

Problemas de comportamiento.

En el día a día encontraremos momentos o situaciones donde el niño tenga rabietas o no haga caso. Estos comportamientos generalmente suelen aparecer más en el entorno familiar. Incluso hay veces que aparecen más con los padres, abuelos, primos, es decir, con alguna persona en particular.

Estos comportamientos se pueden generalizar hasta la escuela ya que es otro de los lugares donde el niño pasa la mayor parte del tiempo.

Normalmente el mal comportamiento aparece cuando no consigue lo que quiere, cunado obtiene un no, cuando hay una norma impuesta…

Es importante que el trabajo se haga de una manera multidisciplinar, es decir, con todas las personas que estén en el entorno del niño.

Problemas del control de esfínteres.

Encontraremos niños que les cueste más o menos adquirir el control de esfínteres. Cuando los niños van a entrar a la escuela la mayoría deben entrar ya sin el pañal. Hay que tener en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentra el niño y decir que antes de los 5 años no se considera problema el mal control de esfínteres.

Es importante antes de nada descartar por el médico que no existan problemas fisiológicos. En el caso de ser así, el trabajo o tratamiento lo pondrá el medico correspondiente. Si se descarta que sea causa orgánica, se trabajara con las sensaciones del niño y estableciendo unos horarios.

Hay ocasiones donde el niño adquiere bien el control de esfínteres y de repente deja de tenerlo. Al igual que antes hay que descartar que haya un problema fisiológico, si no se trabajaran con posibles acontecimientos que estén ocurriendo en la vida del niño y que le puedan estar causando ese malestar.

Problemas del sueño-vigilia.

Cuando el niño no duerme bien, en primer lugar, afecta a los padres. Debido a que no descansan bien, se encuentran mas irritados y cansados para el trabajo y su día a día. Lo normal es que cuando el hijo no duerme bien lo llevemos a la cama, porque a si se tranquiliza y podemos dormir. El problema es cuando esto se convierte en un hábito y el niño cada vez menos es capaz de dormir solo.

Aparte de este problema, se pueden encontrar que los niños tengan pesadillas o terrores nocturnos. Estos dos son muy parecidos y se pueden llegar a confundir. Cuando un niño tiene pesadillas se despiertan llorando y con gran angustia, pero cuando son terrores nocturnos no llegan a despertarse aunque si pueden estar llorando y mostrar esa angustia. Lo importante en este último caso es no despertarlo y solo acompañarle hasta que se tranquilice.

Trastornos del lenguaje.

En las edades comprendidas entre los 3 y 6 años se desarrolla el lenguaje de pronunciación y construcción de frases. El vocabulario que tendrá en estas edades es el de cada edad, ya que según vayan avanzando en su etapa escolar esta irá aumentando y cambiando.

Si no se adquiere en el periodo evolutivo correspondiente y este se alarga en el tiempo es cuando podemos pensar que puede ocurrir que exista cierto retraso significativo. Para ello hay que tener en cuenta que: hable solo con determinadas personas, que la comprensión no sea adecuada con los de su edad, le cuesta expresarse, la pronunciación no es la adecuada…

Es importante hablar con el profesor ya que él nos dará la información de cómo va con respecto a los niños de su clase y si le está afectando a otras materias o a la hora de socializar con otros niños.

 

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