Las sesiones transcurren de manera individual o con varias personas. Esto va a depender del tipo de caso y lo que se trabaje en cada momento.

Para que una intervención sea más eficaz, es importante que exista una coordinación entre todas las personas que estén en contacto directo con la persona que acuda a terapia (médicos, psiquiatra, profesores, orientadores, padres…).

Las primeras sesiones suelen dedicarse a la evaluación del caso para establecer los objetivos en los cuales se va a trabajar y tener toda la información posible para hacer una terapia más eficiente. En la fase de intervención se trabajarán los objetivos establecidos, dotando a la persona de estrategias y habilidades para hacer frente a su problemática. Por último, la etapa de seguimiento está orientada a mantener los logros obtenidos por la persona y trabajar posibles situaciones futuras que le puedan crear malestar. Cuando los objetivos están conseguidos el terapeuta da el alta a la persona.